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Las flores, un detalle que no puede faltar en tu boda

Elegir el ramo de novia es una decisión importante, pero también lo es definir el estilo que le daremos a cada espacio de la celebración, ya sea en la iglesia, el ayuntamiento, el restaurante... y deberemos tener en cuenta los consejos de un profesional.

 

Las flores juegan un papel fundamental en cualquier celebración, especialmente en una boda. Aportan alegría, color y belleza, tanto a la decoración de la  iglesia, restaurante, coche... como al propio look de la novia, a través del ramo.

 

Lo ideal es siempre optar por las flores naturales, aunque también pueden utilizarse las flores secas. Un buen recuerdo para la novia después de su boda es la conservación de su ramo, servicio que suelen ofrecer los establecimientos especializados en florística.

 

Las novias suelen volcarse mucho en elegir, no sólo el ramo de novia, sino también en el estilo floral de toda la celebración, incluyendo el color, ubicación de centros para la recepción, etc. En este punto no es necesario agobiarse demasiado, puesto que el establecimiento con el  que contratemos toda la decoración se encargará de asesorarnos eficazmente en base a nuestros gustos y su experiencia.

 

Flores como rosas, calas, tulipanes, gerberas, entre otras, son muy populares en los centros de mesa y ramilletes, así como otros arreglos florales extras.

 

Elegir la  decoración

La naturaleza pone a nuestra disposición una gran variedad de flores y colores, de los cuales deberemos seleccionar aquellas que cobrarán mayor protagonismo dentro de toda la ceremonia. En este punto, podemos basar nuestra decoración en un temática en concreto, desde tonalidades tan sutiles como el rosa pastel hasta los más vibrantes como el rojo, fucsia, naranja... Esto es más bien cuestión de gustos, aunque la decoración de ciertos espacios, como las iglesias, precisan una elección de tonalidades mucho más sobrias. Aquí, es importante siempre tener en cuenta el consejo y experiencia de nuestro florista. No es conveniente obsesionarse con un tipo de flor en concreto, sino que es más importante crear armonía entre los colores que conformen la composición.

 

Otro punto importante es la cantidad de arreglos que necesitaremos y cuál será su volumen. Esto dependerá básicamente de factores como el espacio del que se disponga y los principales centros de atención, sumados al gusto y presupuesto de los  novios. Por esto, cuando visites a tu florista piensa cuánto dinero de todo el presupuesto puedes destinar como máximo a este punto importante de la organización. Si es necesario, puedes llevar a tu florista para que vea y conozca el lugar que debe decorar y del tipo de iluminación con el que cuenta el espacio, que también será determinante en la gama elegida.  

 

Si lo que quieres es originalidad en los centros de mesa, existen diferentes opciones como la combinación de flores con velas, frutas... que quedan totalmente espectaculares.

 

Para una novia juvenil, las flores con aires de primavera, formas redondeadas y caídas suaves, la sentarán a la perfección, al igual que los ramos de estilo minimalista. En cuanto a colores, se puede optar por crear contraste. Para aquellas con mucha personalidad, las variantes de ramos formales con caídas trabajadas son perfectas. Los colores cálidos pueden ir muy bien.

 

Como hemos dicho, la decisión final del tipo de ramo dependerá también del estilo del vestido, color, textura y corte. Los ramos redondos pueden ser combinados con cualquier tipo de vestido y son muy recomendables para aquellas novias que lleven diseños cortos, informales o sin cola.

 

Los ramos con caída son ideales para las novias más altas y para trajes que llevan cola.

 

Los ramos minimalistas pueden ser una buena opción. En éstos, cobran mucha importancia los tallos y los verdes que acompañan a las flores. Son perfectos para vestidos modernos.

 

La época del año en la que se celebrará el enlace, también influye. Las estaciones marcan el color de la naturaleza y, evidentemente, el tono del ramo de novia y el de las flores.

 

Durante la primavera, suelen ser más abundantes las flores de tonos pastel; en verano los colores son más vivos; durante el otoño predominan los castaños y naranjas; y en el invierno, destacan los rojos, verdes y blancos intensos. También existen otro tipo de flores fáciles de conseguir para crear las mejores combinaciones de color, para que el ramo se adapte a las necesidades de cada novia. Y esto lo sabe el florista, por ello es importante confiar en él.

 

Una de las preguntas que suelen hacerse las novias es cómo se debe llevar el ramo. Lo correcto es cogerlo con la mano izquierda, ya que el padrino deberá llevarla hacia el altar del brazo derecho de ésta. Nunca hay que mantenerlo rígido frente al vestido, sino llevarlo de forma totalmente natural. 

 

Otro de los complementos que no debemos olvidar son el prendido del novio y el padrino. Estas composiciones suelen ir en consonancia con el ramo de la novia y su flor principal. Una de las novedades que incluyen es su composición con alambres, plumas, perlas...  

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